Elige un frasco limpio y adecuado para el alimento. Prepara una cantidad que puedas utilizar según sus condiciones de conservación, sin asumir que una tapa cerrada alarga su duración.
Anota qué ingredientes mezclaste y cómo quedó la consistencia. Una observación sencilla, como que resultó difícil de extender, orienta mejor el siguiente intento que una valoración general.
Cuando encuentres una versión que te guste, aumenta la preparación solo si realmente la necesitas. La comodidad no siempre consiste en producir mucho; también puede estar en evitar sobrantes.
El envase como referencia
Sereno mantiene la información comercial junto a la imagen del frasco.